
Ciertamente, el trabajo en menores que se realiza en nuestro país tiene un nivel pobrísimo, la mejor muestra de ello es que desde el 2001 la selección peruana sub 20 no consigue ningún triunfo. En los torneos del 2003; 2005 y 2007 las victorias brillaron por su ausencia, entonces ¿por qué pensamos qué en el sudamericano recientemente disputado en Venezuela cambiarían los resultados de la bicolor? ¿Quiénes son los responsables?
En primer lugar, el mayor culpable del mal trabajo en menores se llama Manuel Burga Seoane, presidente de la Federación Peruana de Fútbol (FPF), muy desgraciadamente y con un 92% de desaprobación popular él es la cabeza del deporte rey en nuestro país, por ende es quien debe supervisar y asegurar la mejora del balónpie en el Perú
a través de normas que regulen a los clubes para que produzcan jugadores de calidad.
En segundo término, los dirigentes de los clubes o los presidentes de los mismos son poco mencionados, pero también tienen una alta cuota de responsabilidad no solo porque son los clubes los que nutren con sus jugadores a la selección, sino porque hasta hoy no han entendido que el fútbol se ha convertido en un negocio y la única forma de vivir en ese medio es a través de la venta de deportistas.
Al factor del grado de culpabilidad que ostentan los responsables políticos, es decir Manuel Burga y los presidentes de los clubes debemos sumarle el problema que en el país aparentemente no hay un entrenador capaz en menores de conducir el destino del seleccionado patrio. Todos esos son motivos por los cuales el fútbol está sumido en una profunda crisis, misma de la que se puede salir solo con trabajo.
Después de explicar que la situación de los menores es un mal endémico en el Perú, puesto que representa un problema que hasta el momento no ha sido solucionado debemos referirnos al plano futbolístico que tantas amarguras ha generado en el aficionado, la gente señala a diversos responsables para explicar las cuatro derrotas en la primera ronda en el torneo jugado en
Venezuela.
Quienes escribimos y trabajamos en GOL somos peruanos, sinceramente nos duele ver el bajísimo rendimiento mostrado por la selección. De hecho teníamos algunas ilusiones en el plantel que llevó Tito Chumpitaz, el entrenador de la sub 20, pero al momento de realizar el análisis de todos los factores que le jugaban en contra a la blanquiroja entendimos que no podíamos cegarnos y pensar solo como hinchas.

Aunque, hayamos sido los primeros en decir que teníamos un director técnico que había sido elegido en julio cuando las demás selecciones contaban con entrenador desde hace año y medio o dos años atrás lo cual generaba un problema porque hubo poquísimo tiempo de trabajo; jamás imaginamos que ni si quiera había idea futbolística en el equipo.
También, en GOL expusimos la situación de la FPF, misma que –por la suspensión- ocasionó que otros equipos no quisieran jugar partidos de preparación con nuestra selección, pero si esa situación se produce por lo menos el entrenador debe buscar información sobre sus adversarios y preparar a sus jugadores o en alguna medida advertirles a cerca de las fortalezas de los rivales.
Cuando Chumpitaz asumió la conducción de la selección sabía perfectamente en lo que se metía. Al preguntársele por los otros cuadros solo decía que todos eran rivales fuertes ¿cuál fue el seguimiento que le dio a los diversos equipos? ¿Cómo realizó su trabajo? Porque el nivel mostrado por Argentina, Ecuador, Venezuela Y Colombia no fue avasallador.
Además, jamás hubo un cabal conocimiento del plantel, solo se le ocurrió llevar un volante de marca y nunca buscó un lateral izquierdo, pues Aurelio Saco Vertiz (delantero que no ha debutado en el fútbol profesional), Aldo Corzo ni Luis Trujillo (volante) son marca punta izquierdo. El medio de recuperación estuvo muy solo en los dos partidos y medio que jugó evidentemente si se tiene poca gente para la marca difícilmente se tendrá el balón.
En el mismo sentido, los volantes de creación fueron un enorme problema, durante los entrenamientos antes del viaje a Venezuela Chumpitaz había practicado con Daniel Sánchez por derecha, la revelación del campeonato peruano en el 2008 y el señalado Cueto por izquierda que pese a su corta edad juega en Polonia.
Chumpitaz empecinado mantuvo como medio por derecha a Joel Sánchez cuando el jugador no dio fuego en el verde en ninguno de los 450 minutos que jugó. Por la izquierda fue otro drama, en esa posición actuaron Luis Advíncola (delantero), Juan Barros, Luis Trujillo, Damián Ismodes y Anderson Cueto en menor medida.
Lo de los delanteros mejor ni mencionarlo, pero se tuvo que acudir a un muchacho colombiano nacionalizado peruano para que sea el encargado de meter los goles porque los genios de nuestro país no han formado delanteros. Reimond Manco (jugador del PSV de Holanda) nunca fue solución, solo se ha dedicado a protagonizar escandaletes al ser el único jugador que llevó a su enamorada a Venezuela y la metió al mismo hotel en el que concentró la selección.
Chumpitaz se dedicó a aislar a los jugadores de los medios de comunicación y a afirmar que la prensa es la culpable del mal rendimiento de la selección cuando él ha sido el primero en maltratar a sus dirigidos culpando directamente a Zela y Saco Vertiz por la derrota en el debut del torneo ante Ecuador. A Chumpitaz le faltan pantalones para disculparse y reconocer sus errores y horrores al frente de la bicolor.
Chumpitaz no debería justificar su poco profesionalismo y falta de trabajo escudándose en la prensa que no juega ni dirige. Finalmente no esperemos que Agustín Lozano dirigente de la FPF y Carlos Silvestri vicepresidente de la FPF que viajaron a Venezuela junto con Oscar Hamada jefe de la Unidad de Menores y el entrenador Chumpitaz otorguen una conferencia de prensa a su regreso.
Aguardemos tal vez inútilmente que la dirigencia tenga la valentía de dar explicaciones y deje la cobardía que le ha caracterizado cuando se ha producido esta clase de situaciones . En conclusión hay un responsable político, Manuel Burga, pero en el plano deportivo –para GOL- Tito Chumpitaz tiene toda la responsabilidad.
Juan Carlos Scheelje

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