
Desde nuestra tribuna, GOL, estamos absolutamente de acuerdo con que se debe salvar el fútbol peruano, pero para ello no podemos mentirnos a nosotros mismo como lo hace Germán Leguía con las hilarantes declaraciones que realiza en un intento desesperado por tapar el sol con un dedo cuando se refiere al incapaz que dirige la Federación Peruana de Fútbol (FPF), Manuel Burga.
“Si sale Manuel Burga de la FPF no cambiará el fútbol peruano” señaló el popular ‘cocoliche’ en RPP. A Leguía se le debe recomendar que mejor se involucre en las actividades que acontecen en la “U” que aún debe ganar los partidos que le restan para poder ubicarse entre los siete primeros puestos del clausura y disputar los play off.
Leguía necesita recordar porque el fútbol peruano ha caído en un nivel paupérrimo, mismo que lleva a los clubes de nuestro país y a la selección a realizar actuaciones vergonzosas en las competiciones internacionales en las que participa, pues en los tiempos de ‘cocoliche’ habían dirigentes de categoría, no como ahora donde solo hay remedo de directivos.
Burga no es solo quien amnistió al Sport Ancash, tampoco el personaje que puede jactarse de tener una tarjeta de crédito con un límite de 40 mil dólares, como reconoció en el Congreso de la República, sino aquel sátrapa que con su consentimiento ha permitido que los jugadores del Sport Boys –club de primera división- lleven siete meses sin recibir su sueldo.
Gracias a Burga, el presidente del Sport Ancash, José ‘perro sucio’ Mallqui, mantiene impago a su plantel. Juvenal Silva director de Cienciano está en la misma situación; con una planilla que no cobra por su trabajo. Burga con su permisividad permite que Mallqui Vegas y Silva despidan arbitrariamente a los entrenadores de sus cuadros cuando ellos reclaman por justicia para sus jugadores.
Quizás Germán Leguía tenga razón, sin Burga el fútbol no va a cambiar, pero por lo menos puede ser mejor que el momento caótico en el que estamos ahora, la transformación del fútbol es un proceso complejo que debe darse mediante el trabajo en los clubes, pero ¿dónde puede darse la fabricación de dirigentes capaces?
La respuesta es bastante sencilla, pero lamentable, no existe lugar para formar dirigentes, tal vez en el hogar con una educación adecuada inculcada por los padres. En GOL lo único que pedimos de corazón es que Dios le regale inteligencia y coherencia a nuestros directivos para que actúen con cordura y sabiduría.
Para que de tal manera, muestren por lo menos un poquito de inteligencia cuando se dirijan a la audiencia y no pretenda engañarla con frases absurdas. Los lectores de GOL no se dejan sorprender con comentarios sin sentido, son inteligentes y piensan, por ende conocen las atrocidades cometidas por Burga, esperemos que al señor Leguía no las olvide jamás.
Juan Carlos Scheelje

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